Thursday, May 23, 2019

La llave del mundo.


Al día de hoy han pasado exactamente 4 años, 6 meses y 11 días desde que me subí a ese avión.

Cambiar de país, idioma y mentalidad no ha sido fácil.

El primer año dolió como todas las primeras veces. Aprendí con mucho sacrificio a hacerme camino, a vivir con un plan y a obsesionarme con la organización para alcanzar mis metas.

Hoy, muy a lo Game of Thrones,  le juré lealtad a su majestad, la reina Elizabeth II, reina de Canadá, a sus herederos y  sucesores.

Hoy recibí mi ciudadanía canadiense. Un pasaporte azul, que como dice mi mamá, es la llave del mundo. Una llave a la que muchos elegimos sacarle copia, para ofrecérsela a los que más queremos. Como hizo ella con mi hermano hace más de 40 años o como hice yo con mi chibolo, hace menos de 4.

Dicen que Canadá ya no es tierra de canadienses, que dejó de serlo hace mucho. Yo no estoy de acuerdo.

Los inmigrantes que llegamos para quedarnos, dejamos parte de nuestras raíces bien sembradas en casa. Pero solo para poder darle espacio a las nuevas, las de aquí, esas mismas que, como en mi caso, siguen creciendo después de 4 años, 6 meses y 11 días para sujetarme fuerte y que un día no me vaya volando, como otra hoja, al comenzar un nuevo invierno.

Girly as f*ck.

Nails, jewelry and a perky pony tail. Yes, the list could go on. The excuse? A new job, new clients, new people.  There is always a reason to leave the old you behind, or even better, to welcome a 2.1.

So many Leys have seen the light. If you are reading this, chances are you got to see a couple yourself.

This one though… really took its time to emerge. It waited for a proper environment, like her nature demanded. ($$$$)

People will criticize, call you a poser.

But why is it so hard to believe “rock and roll” was never about “leather above roses”?

The time will come, when you will realize, it was always about the mysticism of not giving a flying f*ck.

When was the last time you checked Facebook?


The answer to that question is not nearly as scary as how much satisfaction you got from it.

For longer than I care to admit, Facebook has been a major source of stress and unnecessary discomfort in my life.  Constant competition.  The need to prove your life is just as exciting as that friend you barely talk to anymore…. is just straight up stupid. But why do we need it so much?

Turns out, we don’t.

A few weeks ago, I decided to give Facebook a break. I would log in just once a day to send HB! messages or to check what is up with the world. Same thing with Instagram.

I won’t say my life was fixed the minute I started with this little experiment. All I know is that I feel better. I feel control over the whole situation.

Have you noticed the amount of time you spend scrolling down for no reason? That unconsciousness made my skin crawl. I honestly felt sick after 10 minutes of that senseless behavior.

So why am I keeping Facebook?

To have some sort of reminder on my dear ones’ birthdays.

To never lose the habit of taking pictures and actually keep them somewhere.
And because it’s the easiest way to keep people in your life without actually having to do so.

I know… hey I never said I was Mother Theresa.

Country of machos.


“… Peru is the third most violent country against women in the world.”

I bet these numbers make you wonder what is it like to live in a place where this is allowed to happen. A society where your integrity is worth 2 or maybe 3 years in prison (if she was hurt enough to prove it even happened).

Leaving home gave me the chance to experience detox. It showed me how living in fear, becomes a habit after a while.

Let’s face it; nobody can stress over this 24/7 so we choose to believe it is NOT that big of a deal.

We choose to believe that if only ONE asshole said something disgusting to you on your way to work, then it is not that bad. “At least, he didn’t touch you. ”

We start to believe that it is OK to be afraid. Too afraid to dress as you goddamn please, because someone might see it as an excuse to cross the line.

This video saddened me because even when it’s considered “initiative”; it is nothing but a publicity stunt. How could it change a thing? when there is no actual punishment for these actions. How can it? really… while the country remains THEIR perfect habitat; or as I heard earlier this week “a country of machos… ruled by machos”.


Mid-November 2017


I am writing this entry as I fight drowsiness and boredom.

Today, Montreal woke up to its first minus something of the season. May God protect us all. (I guess at this point, one can only hope for a merciful “best”.)

As the temperatures grow colder, jobs get even more monotonous, daylight becomes ephemeral and pessimism fights all possibility of amusement.

It is only mid-November now but by the time February sets foot in the city; some of us will opt for confinement while others (with a thicker skin) will fight fiercely for their right to live.

Ski resorts, ice castles or even poorly built snowmen. You name it.  Everybody knows creativity reaches its pick in times of distress.

#TobeContinuedIfNotFrozen

Ella.


Hola. Mi nombre…  imagino,  lo sabes de memoria, pero supongo que para ti soy “Ella”. Hoy escribo esto,  que sé que nunca vas a leer,  para contarte como es Él y para decirte lo que nunca podré decirte a la cara. Retrocedamos un poco.

Cuando me lo diste (o como para muchos en esta historia)  “cuando  lo tomé prestado” no sabía que se convertiría en uno de los pilares más importantes de mi vida.

Llegó de manera inocente. No lo toqué hasta que de tu boca salió ese tan esperado “no va más”.

Él, sin embargo, no fue tan digno. No pretendo exponer aquí esas cosas que le he reprochado en persona más de una vez, pero si te puedo decir que él no merece la duda. No era para ti. Alguien que es capaz de traicionar tu confianza de esa manera, nunca podría ser para ti.

¿En cuanto a mí? tranquila, que la vida se encargara de cobrármela, si realmente hay algo que cobrar.

Él nunca me cuenta de sus días a tu lado. Solo cura mi curiosidad diciendo que a pesar de todo, sigues siendo una de sus grandes amigas.

No sé si realmente lo querías o si él era solo uno de esos chicos con los que matamos el tiempo mientras esperamos al que cuenta. No lo sé.

Para mí, él es ese gran amigo con el que una se termina casando. Con el que te terminas fugando del país y ¡a lo que venga!

Amo que me haga reír.

Amo sus rulos.

Amo su sonrisa.

Sus ojos, a veces marrones a veces caramelo.

Su ternura.

Y que sea un niño de metro ochenta.

También odio que sea un niño  de metro ochenta. Que muchas veces  su falta de filtro, modales y respeto lo hagan detestable.

Yo sé que lucha contra ello, pero muero  de miedo ante la posibilidad de que no sea capaz de cambiar.

Aunque tiene lo que llamamos temporadas… en donde es tan bueno que crees que lo ha logrado. Pero luego la soga se rompe y ese niño gigante toma nuevamente el control.

Me pregunto si fue eso lo que hizo que bajaras la guardia, sé  de primera mano cómo sus cosas feas lo vuelven dispensable.

Sin embargo, sería injusto no admitir que ha trabajado duro para equilibrar la balanza y finalmente lo ha logrado. 

Es por eso que aun sigues viendo esas fotos que tanto te gustan en Facebook. Trust me, no seguiríamos juntos de no ser porque realmente continúa en evolución. 

(Como uno de esos pokemones con los que vive obsesionado.)

Un 5 ½ en Montreal

Los seres humanos hemos vivido en comunidad desde tiempos inmemorables. Antes más que ahora, parecía funcionar. Todos veían por todos.

Sin embargo, algo nos pasó. Nos volvimos más privados, territoriales o simplemente nos dimos cuenta que caminar en calzones por la casa es uno de esos placeres al que nadie debería renunciar.

De pequeña vivía con mis padres y mi hermana. Éramos, lo que se podría considerar, una célula típica de la sociedad.

Hoy por hoy, la suma de los factores no ha alterado el producto.

Somos una familia. Y aunque la manera en la que hemos decidido abrirnos paso en la vida parezca atípica, nos funciona. No porque seamos cinco, sino porque somos uno.

Pensamientos al año y medio en Montreal.

1.  Ahora sabes “trabajar” y entiendes por qué estos países son tan grandes. (Extrañas huevear y que te paguen por ello.)

2. No puedes evitar la ridiculez esporádica y te preguntas más veces de las que quieres admitir, cómo viviste tanto tiempo sin metro y Google Maps.


3. Ahora te comunicas en tres idiomas. #NotImpressed. Aquí el “wow” y el aumento te los dan a partir del cuarto.

4. Quieres visitar tu país pero al mismo tiempo sabes que solo puedes ahorrar para un viaje grande al año. (Bonus: Quieres conocer el mundo y ahora puedes.)

5. Lo que cuando llegaste sabía terriblemente simple, ahora empieza a tener cierto gusto. (Tu lengua se ha adormecido y ahora puedes comer casi sin sal y condimento.) 😦

6. Ya no puedes comer peruvian hasta hartarte. Tu nuevo estomago gringo ya no la procesa igual. #OhGodWhy te niegas a aceptarlo pero después de sufrir las consecuencias de tus excesos (por lo menos 10 veces seguidas) comienzas a medirte .

7. “Dejaste” de ser peruano y pasaste a ser latino. Ahora estás muy familiarizado con un termino al que nunca le paraste bola, “minoría”.

8. Vives en una constante lucha que lleva por nombre “en mi país se cocina más rico.”

9. Declaraste tus impuestos. El gobierno te devolvió plata. #NoTeLoPuedesCreer!

10. A estas alturas ya eres un maestro pokemon a la hora de escribir y comunicarte con entes gubernamentales. Emites cheques mensuales. Vives en una realidad extraña y muy muy adulta pero al mismo tiempo #FeelLikeAsir.

11. El frío. #OhElPutoFrio. Pasaste la mitad de tu vida quejándote del calor limeño y ahora pasaras la otra mitad extrañándolo. Or not?

#ToBeContinued.