Thursday, May 23, 2019

Ella.


Hola. Mi nombre…  imagino,  lo sabes de memoria, pero supongo que para ti soy “Ella”. Hoy escribo esto,  que sé que nunca vas a leer,  para contarte como es Él y para decirte lo que nunca podré decirte a la cara. Retrocedamos un poco.

Cuando me lo diste (o como para muchos en esta historia)  “cuando  lo tomé prestado” no sabía que se convertiría en uno de los pilares más importantes de mi vida.

Llegó de manera inocente. No lo toqué hasta que de tu boca salió ese tan esperado “no va más”.

Él, sin embargo, no fue tan digno. No pretendo exponer aquí esas cosas que le he reprochado en persona más de una vez, pero si te puedo decir que él no merece la duda. No era para ti. Alguien que es capaz de traicionar tu confianza de esa manera, nunca podría ser para ti.

¿En cuanto a mí? tranquila, que la vida se encargara de cobrármela, si realmente hay algo que cobrar.

Él nunca me cuenta de sus días a tu lado. Solo cura mi curiosidad diciendo que a pesar de todo, sigues siendo una de sus grandes amigas.

No sé si realmente lo querías o si él era solo uno de esos chicos con los que matamos el tiempo mientras esperamos al que cuenta. No lo sé.

Para mí, él es ese gran amigo con el que una se termina casando. Con el que te terminas fugando del país y ¡a lo que venga!

Amo que me haga reír.

Amo sus rulos.

Amo su sonrisa.

Sus ojos, a veces marrones a veces caramelo.

Su ternura.

Y que sea un niño de metro ochenta.

También odio que sea un niño  de metro ochenta. Que muchas veces  su falta de filtro, modales y respeto lo hagan detestable.

Yo sé que lucha contra ello, pero muero  de miedo ante la posibilidad de que no sea capaz de cambiar.

Aunque tiene lo que llamamos temporadas… en donde es tan bueno que crees que lo ha logrado. Pero luego la soga se rompe y ese niño gigante toma nuevamente el control.

Me pregunto si fue eso lo que hizo que bajaras la guardia, sé  de primera mano cómo sus cosas feas lo vuelven dispensable.

Sin embargo, sería injusto no admitir que ha trabajado duro para equilibrar la balanza y finalmente lo ha logrado. 

Es por eso que aun sigues viendo esas fotos que tanto te gustan en Facebook. Trust me, no seguiríamos juntos de no ser porque realmente continúa en evolución. 

(Como uno de esos pokemones con los que vive obsesionado.)

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