1. Ahora sabes “trabajar” y entiendes por qué estos países son tan grandes. (Extrañas huevear y que te paguen por ello.)
2. No puedes evitar la ridiculez esporádica y te preguntas más veces de las que quieres admitir, cómo viviste tanto tiempo sin metro y Google Maps.
3. Ahora te comunicas en tres idiomas. #NotImpressed. Aquí el “wow” y el aumento te los dan a partir del cuarto.
4. Quieres visitar tu país pero al mismo tiempo sabes que solo puedes ahorrar para un viaje grande al año. (Bonus: Quieres conocer el mundo y ahora puedes.)
5. Lo que cuando llegaste sabía terriblemente simple, ahora empieza a tener cierto gusto. (Tu lengua se ha adormecido y ahora puedes comer casi sin sal y condimento.) 😦
6. Ya no puedes comer peruvian hasta hartarte. Tu nuevo estomago gringo ya no la procesa igual. #OhGodWhy te niegas a aceptarlo pero después de sufrir las consecuencias de tus excesos (por lo menos 10 veces seguidas) comienzas a medirte .
7. “Dejaste” de ser peruano y pasaste a ser latino. Ahora estás muy familiarizado con un termino al que nunca le paraste bola, “minoría”.
8. Vives en una constante lucha que lleva por nombre “en mi país se cocina más rico.”
9. Declaraste tus impuestos. El gobierno te devolvió plata. #NoTeLoPuedesCreer!
10. A estas alturas ya eres un maestro pokemon a la hora de escribir y comunicarte con entes gubernamentales. Emites cheques mensuales. Vives en una realidad extraña y muy muy adulta pero al mismo tiempo #FeelLikeAsir.
11. El frío. #OhElPutoFrio. Pasaste la mitad de tu vida quejándote del calor limeño y ahora pasaras la otra mitad extrañándolo. Or not?
#ToBeContinued.

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