Friday, May 15, 2020

Micro-chipeenme ya.


Todo empezó un viernes 13. ¿Todos nos dimos cuenta?

Ese mismo día nos informaron que, a partir del lunes, todos trabajaríamos desde casa.  

Aliviados, cada quién partió esa tarde, pensando que nos volveríamos a ver “soon enough”.

Es curioso como nadie imaginó lo que estaba por venir:
  • El 17 de marzo, la universidad confirmó que la sesión de invierno se completaría a distancia.
  • El 19 de marzo, Canadá cerró sus fronteras, incluyendo las americanas.
  • El 24 de marzo, JC y yo perdimos “temporalmente” los trabajos. Sí, el mismo día.
  • El 25 de marzo, cancelamos nuestro viaje a Perú.
  • El 29 de marzo, Mr. Brightside llegó a nuestras vidas. Subirse a un bus (o al metro) no era más una opción.
  • El 30 de marzo, varios colegas de Pancho informaron a la compañía que estaban infectados.
  • El 31 de marzo, todos fuimos a hacernos el despistaje. Los resultados fueron negativos.
  • El 10 de abril, JC, Francisco y yo aplicamos a un beneficio instaurado por el gobierno canadiense, para aquellos que perdieron el trabajo por causa del virus.

Este hermoso país continúa cuidando de nosotros. Estamos todos muy agradecidos de vivir aquí, durante esta crisis mundial sin precedentes y nuestros corazones se hacen chiquitos cada vez que tenemos noticias de Perú. Detalles sobre la situación tan difícil por la que están pasando nuestros familiares, amigos… el país en general.

A la fecha, Canadá tiene 74,613 casos confirmados, 41,420 están en Quebec (la provincia en la que vivo) y 21,038 en Montreal (mi ciudad).

Si me preguntas como es vivir en el epicentro de la pandemia en Canadá…  te diría que, en su mayoría, manejable.

En casa, tomamos las medidas necesarias para protegernos cuando salimos. Ya saben: mascarillas, gel desinfectante, distancia social…

El no tener que depender del transporte público también es un plus, y que solo Pam continue trabajando (desde casa) también reduce enormemente el riesgo.  

Tratamos de mantenernos entretenidos, aprendiendo todo lo que podemos, por internet. 

Pero si el confinamiento es difícil… el no saber cuándo terminará, lo es aún más.

Dicen que todo esto es parte de una conspiración para colocarnos chips y mantenernos controlados bajo la excusa de una vacuna salvadora… ¡Ha! A estas alturas micro-chipeame todo lo que quieras, la privacidad está sobrevalorada. Sobre todo, si perderla implica volver a vivir…a viajar, a saltar en conciertos, a beber en público y sí… a volver a abrazar a los que queramos volver a abrazar.

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